El primer artículo de la Declaración establece que "todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y en derecho", y en otros 30 artículos establece que los derechos humanos, civiles, sociales, económicos y culturales son "inalienables e indivisibles".
La resolución 1819, aprobada por la Asamblea General de OEA en el año 2001, inauguró oficialmente un camino que ya se impulsaba en ciertas instancias jurídicas y políticas del sistema interamericano, este camino es el que se abre a través del reconocimiento de la vinculación entre los ámbitos de los derechos humanos y el medio ambiente. Desde entonces, se han dado avances significativos, uno de los cuales tienen que ver con la nueva resolución 1896 (XXXII-O/02) en la que la tímida terminología de la 1819 ha sido reemplazada por un reconocimiento explícito del vínculo, la Asamblea específicamente resolvió:” Continuar acompañando el tema, poniendo especial atención a los trabajos que los foros multilaterales relevantes vienen desarrollando sobre el mismo y alentar la colaboración institucional en materia de derechos humanos y medio ambiente en el ámbito de la Organización, particularmente entre la Comisión Interamericana de Derechos Humanos y la Unidad para el Desarrollo Sostenible y Medio Ambiente”.
Esta dimensión se percibe si se parte de una certeza: el estado de la naturaleza condiciona la vida humana, no sólo a escala individual, sino comunitaria y social. Como contrapartida, es la actividad humana la que primordialmente condiciona este “estado” de la naturaleza. De este simple razonamiento se derivan tres aserciones importantes: la degradación ambiental afecta el bienestar de las personas (vulnerando severamente los derechos humanos), esta degradación es causada por la conducta humana (lo que genera responsabilidad y obligación de reparar) y finalmente los problemas ambientales, generan situaciones que permanecen en el tiempo.
Las violaciones a derechos humanos originadas en problemas ambientales revisten una extrema gravedad ya que en la mayoría de los casos se trata de conductas o actividades sistemáticas, que afectan a grupos de personas o comunidades enteras, con continuidad en el tiempo y efectos que se multiplican y trascienden su origen, vulnerando múltiples derechos humanos. Son en especial los sectores más desposeídos, y por ende más expuestos, quienes soportan, casi sin oponer resistencia, las consecuencias de la degradación ambiental. Esta falta de reacción es atribuible a diversas razones, tales como: el desconocimiento imperante en torno a las consecuencias de la problemática ambiental; la escasa o nula información disponible sobre situaciones potenciales o actualmente peligrosas, la no percepción de las víctimas de degradación ambiental como víctimas de violaciones de derechos humanos y la dificultad de acceder a la justicia. Gran parte de estos abusos se originan en consideraciones de provecho económico que importan un profundo desprecio por los derechos y la vida de las personas.
Hace solo unos días, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, dijo que en medio de un contexto de emergencia alimentaria, de crisis financiera y abuso al medio ambiente se cumple el 60 aniversario de la Declaración Universal de Derechos Humanos.
Amargo resulta ser, que a 60 años de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, las situaciones de violación al derecho de las personas sigua siendo tan reiteradas y graves, afectando a los más débiles.
En Chile enfrentamos con frecuencia y permanencia situaciones ambientales que afectan nuestros derechos y que por diversas contradicciones no son asumidas con responsabilidad, en primer lugar por las autoridades y representantes públicos, ni por otros actores sociales, políticos, económicos, etc.
Ejemplo de ello son los conflictos y desastres ambientales ocurridos en los últimos años, entre los que destacan, la construcción de represas en Ralco, Pascua Lama, Celulosa Arauco, Hidroeléctricas en Aisén, manejo de productos tóxicos, inequidad en la distribución de los derechos de agua, contaminación del aire (RM), etc.
Los derechos humanos relacionados al medio ambiente se encuentran establecidos en los tratados básicos de derechos humanos e incluyen:
- El derecho a un medio ambiente seguro y saludable.
- El derecho a un alto estándar de salud.
- El derecho a un desarrollo ecológicamente sustentable.
- El derecho a un estándar de vida adecuado, incluyendo el acceso a alimentación y agua potable.
- El derecho de los niños para vivir en un medio ambiente apropiado para su desarrollo físico y mental.
- El derecho a una participación completa y equitativa de todas las personas en la toma de decisiones relacionadas con el medio ambiente, la planificación de desarrollo y decisiones y políticas que afecten a la comunidad a un nivel local, nacional e internacional.
- El derecho a gozar de condiciones seguras de trabajo, incluyendo garantías para mujeres embarazadas y en lactancia.
- El derecho a la protección para la no -discriminación en cualquier área.
- El derecho a la educación e información incluyendo la relacionada con vínculos entre salud y medio ambiente.
- El derecho a compartir los beneficios del progreso científico.
La política ambiental de Chile se ha caracterizado por abordar los desafíos globales existentes en esta materia, insertándose en el contexto internacional y desarrollando una participación activa en la agenda mundial para el desarrollo sustentable.
Chile ha suscrito gran parte de los tratados internacionales sobre medio ambiente, los que ratificados por el Congreso Nacional, promulgados por el Presidente de la República y publicados en el Diario Oficial, adquieren el valor de Ley de la República. Sin embargo, la normativa interna y los mecanismos existentes no dan cuenta de la existencia de espacios que permitan una adecuada participación ciudadana, absolutamente necesaria, para resolver los conflictos con justicia y equidad, anteponiendo sobre todo el bien común.
jueves, 11 de diciembre de 2008
Derechos Humanos y Medio Ambiente
martes, 15 de julio de 2008
"PODA URBANA”: MUTILACIÓN DEL ARBOLADO URBANO
Quiero saldar una deuda con nuestros queridos y maltratados árboles, despiadadamente mutilados por estos días. Estos seres vivientes esenciales para la vida del hombre, pero que sin embargo, no escapan nuestra terrible agresión. Hacemos todo lo que no debemos hacer, como la famosa “poda urbana”. Algo esta mal, ¿verdad?
Quiero hacer notar, que sin los árboles notaríamos aún más el ladrillo y el cemento que aíslan cada vez más al hombre de la naturaleza. Se ha borrado el paisaje y lo que es peor se ha borrado el contacto con la tierra.
Afortunadamente, cada vez somos más los ciudadanos críticos a la forma en que se realiza poda el arbolado urbano, y proponemos que esta se evite, o que en su defecto esta se realice exclusivamente en caso de extrema necesidad.
En tal sentido, le cabe una enorme responsabilidad social y política a las autoridades locales, que deben velar por la protección y seguridad de un medio ambiente saludable y sustentable, en beneficio de toda la comunidad. Me pregunto, en cuantos municipios existen y se aplican normas u ordenanzas para la protección de los arboles, las áreas verdes y el cuidado del patrimonio natural. No lo se.
Bueno, para comprender la “NO PODA”, es necesario saber que es lo que nos brinda un árbol.
- Un árbol es un sistema ecológico donde conviven pájaros, hongos y mariposas por la humedad que evapora.
- Un árbol retiene, cuando llueve según su follaje, gran cantidad de agua (un fresno puede retener 200 litros).
- Un solo árbol evapora 385 litros de agua diarios produciendo así un frescor agradable.
- Debido a su capacidad de retención de agua de lluvia, evita inundaciones, protege el suelo de la sequía y de la erosión del viento.
- La deforestación y la poda hacen que se contamine el aire pues sólo el árbol es capaz de absorber monóxido de carbono que emanan los automóviles, motos, industrias, etc.
- El árbol absorbe el polvo diario de las ciudades que se deposita en su follaje.
- El árbol atenúa el ruido de las ciudades a la vez que controla la temperatura- y atempera los rigores climáticos.
- El árbol purifica el aire por fotosíntesis, produce oxigeno y fija el dióxido de carbono.
ANTES DE ENTRAR A PODAR, DEBEMOS TENER PRESENTE QUE: UN ÁRBOL PODADO SE DEBILITA Y DISMINUYE SE VIDA ÚTIL.
miércoles, 30 de abril de 2008
Estrategia Nacional de Gestión Integrada de Cuencas Hidrográficas
La ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, destacó la iniciativa, la que definió como "un esfuerzo conjunto y participativo del Comité Interministerial, el sector privado y la sociedad civil". También señalo que, "Para la Presidenta Bachelet era fundamental entender la problemática del recurso agua en Chile, con el fin de garantizar su sustentabilidad y mejorar su gestión; y así, permitir el uso eficiente del agua en todas las actividades productivas que son fundamentales para el crecimiento económico y social de nuestro país", afirmó Uriarte.
La cuenca del Río Rapel, en la Región de O’Higgins, es una de las tres cuencas consideradas inicialmente como experiencia piloto, junto a las cuencas del río Copiapó, en el norte ; y en el sur, la cuenca del río Baker. En estas tres cuencas se analizará el comportamiento del agua, y se instalará un modelo de gestión público-privada, que involucre de manera integral y sustentable todas las actividades que se desarrollan en dichas unidades territoriales.
En el caso de la cuenca del Río Rapel, afirmó la autoridad, "confluyen el desarrollo de la minería del cobre, hidroelectricidad y un fuerte incremento de la actividad agrícola con productos de exportación como vinos, frutas y hortalizas, siendo para esta última actividad particularmente importante el avance en la regulación de la calidad de las aguas; pero también su disponibilidad futura, en consideración a las potencialidades de expansión del sector productivo agrícola y del turismo vinculado al desarrollo vitivinícola".
Institucionalidad de Cuencas
La Estrategia de Cuencas, propone a nivel nacional, constituir un Consejo Ministerial de Cuencas, organismo que tendrá por misión asesorar a la Presidenta de la República y establecer un marco de funcionamiento general de la gestión integrada de cuencas hidrográficas en nuestro país, conciliando los diversos intereses.
Adicionalmente, se creará una Secretaría Técnica que tendrá como misión ser el ente operativo del Consejo Ministerial de Cuencas, dicha secretaria será integrada por la Dirección General de Aguas y la Comisión Nacional del Medio Ambiente.
En complemento con lo anterior, la Estrategia propone, a nivel local, la creación de un Organismo de Cuenca, institución que tendrá como objetivo la gestión del recurso hídrico para satisfacer los usos prioritarios del mismo, y armonizar la adecuada protección de los ecosistemas con el desarrollo de las actividades. Los organismos de cuencas tendrán un carácter público privado y estarán integrados por los principales agentes o actores vinculados al recurso hídrico a nivel territorial, representantes de los distintos usuarios del agua y actores relevantes de la cuenca.
martes, 22 de abril de 2008
LA MAMA TIERRA POR SIEMPRE
Tanta inmensidad y tanta fragilidad también, ya que muchas veces no somos capaces de dimensionar el maltrato que le ocasionamos y menos percibimos las consecuencias que ello conlleva en lo inmediato y a futuro.
Hablamos mucho de que tenemos que hacer conservación y buen uso de los recursos naturales dada la crisis ambiental que enfrentamos y que tenemos que educarnos ambientalmente, que queremos un desarrollo sustentable, que alcance para todos por igual. Sin embargo, la concentración del poder económico y político, casi siempre de la mano, nos conducen en la dirección opuesta, es decir, depredación de la naturaleza, más consumo, despilfarro, opulencia, todo a favor del crecimiento de las economías y de la concentración de la riqueza.
Cuando maltratamos a la tierra, a la mama tierra, nos estamos destruyendo lentamente a sí mismos. Es que estamos locos, y vivimos en la era de la prisa. Acaso, no será el momento de parar un poquito, como se llamo hace unas semanas atrás, dejemos respirar a la mama tierra, aunque sea por algunos minutos. ¿Cómo? No es tan difícil: consumiendo menos, ahorrando energía, cuidando el agua, prefiriendo productos naturales, plantando un árbol, produciendo menos basura, reciclando, evitando la quema de los rastrojos en el campo, etc.
Todas y todos podemos hacer algo que contribuya a proteger la mama tierra, y de ser más responsables con el entorno y solidarios con los demás. Viva la tierra por los siglos de los siglos.
jueves, 20 de marzo de 2008
DÍA MUNDIAL DEL AGUA
Un bien común y fuente de vida para todos
YUDITH MADRAZO SOSA